Conc-Jorge-Hoyo

¿Te dedicas también a seguir estudiando el repertorio clásico del saxofón?

Sí, hubo un tiempo en que yo estaba viviendo en Francia, en mis últimos estudios de saxofón que hice y cuando yo venía a México trataba de presentar repertorio contemporáneo y después me fui dando cuenta que aquí ese repertorio no se conoce, entonces con mayor razón trataba de presentar esas piezas para ilustrar lo que se puede hacer con el saxofón y para introducir un repertorio que fuera de México es un repertorio estándar. Allá los saxofonistas al final de la licenciatura tocan la sonata de Denisov. Es una pieza obligada, así como todo mundo pasa por el Concertino de Ibert, todo mundo pasa por Denisov. Entonces con mayor razón yo trataba de presentar esas piezas esperando que el interés despierte. La gente me asoció mucho con el repertorio, pero la verdad es que estudiando en Francia, cuando yo iba a clases, el maestro nos pedía siempre dos piezas: una de clásico y otra contemporánea. Ahorita normalmente no lo toco porque es difícil encontrar foros, por ejemplo, una orquesta y a mí me llama la atención trabajar con compositores.

¿Consideras que un instrumentista actualmente deba conocer el repertorio y las técnicas tradicionales?

Sí, mira, sobre todo estudiando en Europa para mí fue muy claro y muy evidente cómo la evolución de la música ha llegado a lo que hoy conocemos como música contemporánea y lo que es una línea continua y aunque hay muchos sentidos estilísticos que la música contemporánea trata de romper, hay una continuidad histórica y estética. Si uno sigue esa línea, entonces la entiendes como una evolución casi natural. Puedes entender mucho mejor lo contemporáneo si estudias la música desde el Barroco y al revés, porque una característica de los compositores actuales es que hacen referencia que a veces es al jazz, a veces al Barroco, a lo popular, etcétera. Sería un poco idealista pensar que uno puede tocar muy bien el son jarocho, el Barroco, lo contemporáneo y demás estilos, pero el músico sí debe estar familiarizado con los estilos para tener un nivel de comprensión bueno. Yo creo que una cosa va de la mano con la otra. Yo creo que en México, mucho más que en otras partes, se ve como si fueran dos cosas diferentes: o estudias jazz o estudias clásico o si eres un poco más rarito estudias música contemporánea, pero es como si fueran tres áreas diferentes, pero en Europa no hay esa división, todo es música y cada una tiene sus particularidades, pero todo forma parte de la música misma.

En comparación con ciudades europeas, como París, ¿en México hay actividad como saxofonista de contemporáneo?

Bueno, en mi caso hay una situación muy particular. Yo toco más aquí en México que cuando estaba en París estudiando porque estar en el conservatorio es una cosa, pero desenvolverte como profesional siendo extranjero en Europa es muy difícil, en parte porque hay montones de saxofonistas buenísimos, aparte allá hay mucha actividad cultural, puedes escuchar música japonesa, balinesa, de África. Mientras estuve fuera de México yo trataba de incluir en mis conciertos música de compositores mexicanos. Creo que ahora cambié un poco y no soy tan estricto; cuando me encuentro una pieza para saxofón que me interesa, la estudio y la presento. Creo que una característica de la música contemporánea es que ha perdido la identidad de nacionalismo que existió en la música, uno puede oír una pieza y es muy difícil saber si es de algún mexicano, algún chino o argentino Por eso yo toco más aquí, en México, que en Europa y puedo vivir de tocar. También me llamó la atención al regresar de allá que hay un despertar, hay más festivales que antes no había, como el de Morelia, los de D.F., en San Miguel de Allende, el de Chihuahua…

¿Cómo consideras a lo que actualmente se pueda definir como virtuosismo musical en el instrumentista?

Ah, esa pregunta me gusta porque generalmente los músicos entendemos el virtuosismo como una cuestión técnica y decimonónica, o sea, Paganini o Liszt, las rápidas escalas y todo esto. Yo creo que el repertorio de la música contemporánea exige otra forma de virtuosismo que no tiene que ver tanto con mover rápido los dedos, sino que a veces, en el caso particular del saxofón, con iniciar una nota do grave pianissimo por unos 10 segundos. Esto es otra forma de virtuosismo; no cualquier saxofonista puede hacer eso. Y se puede hacer también con un multifónico muy limpio, piano y jugar con diferentes colores y es otra forma de virtuosismo, como las técnicas extendidas. Yo una vez toqué una pieza de un compositor mexicano en la que me pedía hacer ruidos con la boca e intercalar notas con el sax con el sonido percutido de la boca y se oía como dos sonidos superpuestos. Entonces yo creo que el concepto del virtuosismo se ha ampliado en lo contemporáneo y a veces ser virtuoso es tocar muy lento y muy piano, que es lo contrario de lo que se entendía en el Romanticismo.

¿Crees que a diferencia de otras épocas, ahora el intérprete tiene mucha importancia en la creación del compositor?

Hubo una época, que fue el Renacimiento, donde el nombre del compositor no era tan importante. Era más el músico, que a veces era un juglar que viajaba y llevaba la música a todos lados y entonces era el compositor menos conocido y eso fue cambiando en el Romanticismo donde el compositor se volvió más importante y hay todavía hasta la fecha una cierta veneración. Hay algunas excepciones entre los instrumentistas súper virtuosos que a veces competían en importancia con el nombre del compositor, pero eran excepciones, por ejemplo entre los violinistas hay una lista de grandes virtuosos. Yo creo que en el trabajo de campo directo con los compositores es una relación mucho más equilibrada. A mí por eso me gusta trabajar con compositores directamente. A veces el compositor no puede hacer todo lo que te pide que hagas, entonces el compositor no puede existir sin el intérprete. Es una relación que tiene que existir. Y no precisamente con compositores; uno de los proyectos más fascinantes que yo he hecho fue una colaboración con música electrónica, pero llevaba imágenes y se creó todo al mismo tiempo que la música.

¿Qué nos puedes comentar sobre el concierto Rupturas y encuentros, que tuvo lugar en el CMMAS 2015?

Bueno, eran cuatro piezas: tres electroacústicas y una para saxofón solo; entonces el hilo conductor era la electroacústica y desde mi punto de vista eran estéticas muy diferentes y es lo que se me hacía muy interesante. Creo que a veces al público nos pasa que cuando no estamos familiarizados con un lenguaje todo parece lo mismo, pero yo lo veía como cuatro puntos cardinales muy diferentes estéticamente y creo que al final el público lo recibió muy bien y sí funcionó el programa con el orden en que se presentaron. Dos compositores de los cuatro (los cuatro están vivos) estuvieron presentes en esta ocasión y pues fue en el CMMAS, un edificio muy viejo y por eso mismo tiene una acústica increíble, y el resultado fue muy gratificante.

¿Y planeas hacer ese concierto en otra ocasión?

Sí, bueno, precisamente ese programa mismo se presentó en Francia hace un par de meses, en el congreso de saxofón, que es la segunda vez que yo presento en un congreso. Y También lo presenté en el taller del NICO (Núcleo integral de compositores). Y si hubiera algún otro foro interesado en este programa, yo encantado de volver a tocarlo. Aunque hay alguna de las piezas que necesita de electrónica en vivo, con sonido cuadrafónico y la vez pasada sólo fue estéreo, por eso también no hay muchos espacios conocidos, pero se ve cómo se puede resolver.

 

Entrevista Realizada por: Andrés Edilberto Torres Ramos